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‎La directiva de la Sociedad de Cañicultores del Municipio Torres (Socatorres) fijó posición este lunes desde su sede principal ante la creciente preocupación del sector agrícola regional, derivada de la importación masiva de azúcar refinada que ingresa al mercado venezolano bajo condiciones de competencia desleal. 

El pronunciamiento estuvo encabezado por el presidente del gremio, Ricardo Álvarez, junto a miembros de la directiva Fernando Perera y Carmelo Atencio; así como los productores Javier Riera y Luis Ignacio Chirinos.

‎Álvarez informó que sostuvieron un encuentro institucional con el ministro de Agricultura Productiva y Tierras, Vladimir Padrino López, en el que expusieron la gravedad de la situación. Según detalló el vocero, el titular de la cartera agrícola escuchó los planteamientos y ratificó el compromiso del Ejecutivo de frenar el arribo de embarcaciones con azúcar refinada durante lo que resta de 2026, sin embargo, la dirigencia gremial advirtió que actualmente permanecen dos buques en aguas venezolanas a la espera de desembarque.

Pese a valorar ‎la receptividad oficial, la representación de Socatorres enfatizó que la inquietud en el campo venezolano se mantiene latente, al tiempo en que fue enfático en aclarar que el gremio no pone en duda la palabra empeñada por las autoridades nacionales, “pero consideramos imprescindible el cumplimiento estricto de los acuerdos para salvaguardar la economía nacional”.

Crisis estructural e impacto en el empleo

‎La directiva recordó que la producción nacional abarca el 60% del consumo interno de azúcar. El 40% restante debe cubrirse mediante importaciones de azúcar moscabado para su procesamiento local y no de rubro refinado terminado, esquema que perjudica la operatividad industrial del país. 

‎Carmelo Atencio catalogó la medida de importación directa como un golpe severo a la estabilidad financiera del circuito azucarero que coloca en riesgo miles de puestos de trabajo directos e indirectos. Atencio contextualizó el deterioro del sector al señalar que, “de 19 centrales azucareros existentes en el país, apenas seis se mantienen operativos”. Asimismo, remarcó que ningún cargamento ingresa al territorio nacional sin la venia estatal, contrastando las facilidades otorgadas al rubro foráneo con los engorrosos trámites permisivos exigidos a los productores venezolanos.

Competencia desleal y baja calidad

‎Por su parte, Fernando Perera denunció que el rubro importado ingresa exento del pago de aranceles y con estándares de calidad sustancialmente inferiores a los exigidos en el mercado local. En esa misma línea, Javier Riera puntualizó que los gremios agrícolas del país han emitido pronunciamientos unánimes, identificando a Brasil como el principal origen de este cargamento.

‎Luis Ignacio Chirinos aclaró que la acción del gremio no busca emitir señalamientos infundados, sino exigir una política de comercio exterior equilibrada y transparente. “Coincido plenamente con lo dicho por mis compañeros cuando aseguran que el azúcar importado no cumple con las rigurosas especificaciones de la producción venezolana, ni con los permisos sanitarios correspondientes, lo que ha generado una alarma generalizada en la cadena agroindustrial”, dijo. 

‎Finalmente, la junta directiva de Socatorres hizo un llamado urgente al Gobierno Nacional para que aplique mecanismos eficaces de protección a la industria local e impulsar una campaña institucional orientada a incentivar el consumo de azúcar 100% venezolano.

‎Vía: Socatorres

24/08/2026