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Una ambientación de paisajismo tropical donde prevalecieron plantas de caña de azúcar, representadas por 380 personas disfrazadas, fue el centro del show de medio tiempo del Super Bowl LX 2026.

La puesta en escena fue propicia para dar vida al mensaje pensado por la super estrella de la noche, el cantante Bad Bunny, quien transformó el escenario del Levi’s Stadium en un vibrante cañaveral puertorriqueño. 

Bunny, en su presentación quiso rendir homenaje a la herencia agrícola de Puerto Rico y todos los países del Caribe. Los sembradíos representaron el principal cultivo comercial de Puerto Rico a finales del siglo XIX y a los «jíbaros» (campesinos).

Para hacer más llamativa la puesta en escena, el cantante creó un cañaveral humano. La producción utilizó personas reales, no vegetación real, para cumplir con las reglas del césped natural.

La actuación inició con un guitarrista vistiendo una «pava» (sombrero de paja) en un escenario diseñado como un campo de caña, uniendo cultura y tradición caribeña. La puesta en escena, considerada una de las más creativas, destacó por mostrar la identidad latina ante más de 120 millones de espectadores. 

Detrás del impacto cultural del show de Bad Bunny en el Super Bowl, emergió la caña de azúcar como símbolo de soberanía. Bunny camina entre cañaverales. A su alrededor, hombres y mujeres trabajaban la caña: gestos de zafra, vida rural, economía real. Lo que se vio el domingo en el Levi’s Stadium de California no fue solo escenografía; fue América Latina irrumpiendo en el corazón del espectáculo más estadounidense del mundo.

Hubo un elemento que sostuvo toda la narrativa visual: la caña de azúcar. Su presencia en un escenario global remite a una historia productiva larga y densa. Durante siglos, la caña fue el eje económico de amplias regiones de América Latina, desde el sur de Estados Unidos hasta el norte argentino. Organizó territorios, moldeó pueblos, sostuvo industrias y concentró trabajo. Hablar de caña es hablar de tierra, de esfuerzo, de identidad y de memoria colectiva.

Esa misma caña amplió con el tiempo su papel productivo hasta convertirse en una de las biomasas más versátiles y eficientes del mundo. La caña es alimento y es combustible para automóviles; es electricidad y es combustible sustentable de aviación (SAF); es ron y es insumo para la industria química; es biofertilizantes, papel y bioplásticos. No se trata de usos aislados, sino de una lógica industrial integrada. En pocas palabras, la caña funciona como una plataforma productiva basada en el concepto de biorrefinería, capaz de articular economía circular, valor agregado y descarbonización sobre una misma base territorial.

Esta puesta en escena fue una de las más comentadas y virales de la noche, marcando un hito en el medio tiempo del Super Bowl. 

11/02/2026