El ingeniero y a su vez, docente de la Universidad Centro occidental Lisandro Alvarado, Vianel Rodríguez, recomienda a los cañicultores realizar análisis al suelo cada vez que finalice el ciclo porque es, justo en ese momento, cuando se identifican las variables del mismo y puede precisarse el impacto del plan de fertilización aplicado.
Sostiene que al finalizar el ciclo puede definirse si realmente todo el manejo que se hizo para homogeneizar en profundidad el suelo se logró, evaluando aspectos físicos, la profundidad de raíces, el bicarbonato, entre otros, no obstante, para asegurar que ese análisis arroje resultados realmente confiables es fundamental cómo se ejecute el muestreo del suelo.
Explica el ingeniero Rodríguez, que al hablar de los suelos, hay la tradición de dar más importancia al análisis y al proceso de diagnóstico como tal, que a la colecta de la muestra, desconociendo que si el muestreo se realiza de forma equivocada sencillamente el resultado del análisis carece de validez.

«Estamos promocionando unidades homogéneas de suelo y plantas que, utilizando la tecnología actual como son las imágenes satelitales con distintas longitudes de ondas, permiten separar por colores los distintos escenarios que tiene una finca, una parcela o un terreno; al categorizarlos por colores, vamos a tener un rango de muy buena acumulación de materia seca, muy buen color asociado al rendimiento de la planta y también el otro extremo, lo peor… así vamos a identificar los problemas sin recorrer la zona y a establecer de manera sistematizada y ordenada cómo se van a realizar los muestreos y dónde deben hacerse o no», dijo.
Agrega que los muestreos de suelos deben hacerse donde hay los mejores rendimientos «para ir acercándonos al equilibrio nutricional óptimo y que el agricultor o el técnico no pierda el tiempo en análisis en sitios inadecuados», puesto que hacerlo en suelos que se inundan o mal drenados o compactados a larga el análisis de suelos y hojas «no va hacer ningún milagro».
Asimismo, dijo que ese análisis permite conocer la realidad en superficie y la realidad nutricional en profundidad que abarca dos aspectos, el primero, asociado con el desarrollo de raíces, compactación, la física de suelos, el contenido de carbonato, bicarbonato y el segundo, referido a cómo se distribuyen cada uno de los elementos nutricionales en el suelo.
«Podemos tener que el potasio es muy parejo en profundidad pero en otras condiciones de suelo el potasio tiene unos valores a escasos 10,20 cms y en profundidad otro valor totalmente diferente, entonces por eso hablamos del desarrollo de la planta y cómo se distribuye la nutrición a lo largo de la profundidad del suelo», comentó.
Por último, Rodríguez dejó claro que la agricultura de precisión, depende de la realidad nutricional del cultivo y no se trata de equipos, implementos o instrumentos, porque cada uno de ellos debe ser calibrado con la realidad nutricional tanto de la planta como del suelo que se obtiene a través de un correcto muestreo.
Redacción: Yorky Araque CNP 11.447
26/12/2025


