Las lluvias persistentes en el centro-sur de Brasil amenazan con modificar el cierre de la campaña de caña de azúcar 2026/27 y trasladar una parte importante de la producción al próximo ciclo agrícola.
Las estimaciones sectoriales indican que alrededor de 32 millones de toneladas de caña podrían quedar pendientes de procesamiento hasta la zafra 2027/28, debido a las dificultades para avanzar con la cosecha y la molienda.
La situación preocupa a una de las principales regiones productoras del mundo, donde el exceso de humedad está reduciendo los días disponibles para trabajar en el campo y alterando la planificación de las industrias.
Los mayores riesgos se concentran en Paraná, el sur de Mato Grosso do Sul y distintas áreas de São Paulo, estados que registraron importantes acumulaciones de precipitaciones durante las últimas semanas. Las condiciones climáticas dificultan el ingreso de maquinaria a los lotes, afectan las tareas de recolección y complican el transporte de materia prima hacia las plantas industriales.
La posibilidad de trasladar millones de toneladas a la próxima campaña ya forma parte de las proyecciones utilizadas por el sector para organizar el cierre del actual período productivo.
De acuerdo con las estimaciones de la consultora especializada StoneX, aproximadamente 10 millones de toneladas del volumen pendiente podrían procesarse durante marzo de 2027, mientras que los 22 millones restantes quedarían distribuidos entre las primeras quincenas de la campaña 2027/28.
Esta previsión implica que una parte de la caña actualmente disponible permanecería más tiempo en el campo, con consecuencias sobre la organización de la cosecha, el funcionamiento de las plantas y las características industriales de la materia prima.
La molienda cae un 34,2% y las lluvias afectan la calidad de la caña
Los efectos de las precipitaciones comenzaron a reflejarse con fuerza en los indicadores de septiembre. Durante la primera quincena del mes, la molienda de caña de azúcar en el centro-sur brasileño cayó un 34,2% respecto del mismo período de 2025, como consecuencia de las interrupciones en las actividades agrícolas e industriales.
En el acumulado hasta el 15 de septiembre, el volumen procesado registró una disminución interanual del 1,5%, convirtiéndose en la primera caída acumulada de la actual campaña frente a la temporada anterior.
La reducción del procesamiento no constituye el único problema para las industrias. El retraso de la cosecha también modifica las condiciones en las que la caña llega a las plantas, especialmente por su contenido de azúcares recuperables.
Las proyecciones indican que el ATR, indicador que mide la cantidad de azúcar total recuperable de la materia prima, podría ubicarse por debajo del promedio durante 2026. Este factor resulta determinante para la producción industrial, ya que condiciona el aprovechamiento de la caña destinada a la elaboración de azúcar y etanol.
Sin embargo, la mayor disponibilidad de agua también puede favorecer el desarrollo vegetativo del cultivo. Las precipitaciones abundantes contribuyen a incrementar el rendimiento agrícola medido en toneladas de caña por hectárea (TCH), lo que podría compensar parcialmente la menor concentración de azúcares.
De esta manera, las industrias enfrentan una combinación de mayor potencial de biomasa y menor calidad industrial, dos variables que deberán considerar al momento de evaluar el rendimiento efectivo de la campaña.
La situación también podría afectar a la materia prima que permanezca sin cosechar hasta el próximo año. Las estimaciones indican que esa caña mantendría un potencial favorable de rendimiento por hectárea, aunque continuaría expuesta a una menor concentración de azúcar recuperable cuando ingrese a las plantas durante 2027.
Para las industrias, esto supone la necesidad de ajustar sus programas de molienda y evaluar cómo distribuir la capacidad operativa entre el cierre de la campaña actual y el comienzo de la siguiente.
El Niño y una cosecha anticipada marcan las perspectivas para 2027
Ante la posibilidad de trasladar un volumen considerable de materia prima, las industrias del centro-sur brasileño comienzan a evaluar modificaciones en sus calendarios operativos. Una de las alternativas consiste en extender la molienda de la campaña 2026/27 hasta diciembre y anticipar el inicio de la siguiente temporada a marzo de 2027. Esta estrategia permitiría procesar parte de la caña pendiente antes del comienzo habitual de las actividades, aunque su implementación dependerá de las condiciones meteorológicas.
El principal interrogante es si las lluvias permitirán retomar las tareas agrícolas durante marzo. Si las precipitaciones vuelven a superar los niveles habituales, las dificultades de acceso a los lotes podrían repetirse y retrasar nuevamente la recolección. La disponibilidad de maquinaria, las condiciones de los caminos rurales y la capacidad de transporte serán factores importantes para determinar cuánto volumen podrá ingresar efectivamente a las plantas durante las primeras semanas de la nueva campaña.
Las perspectivas climáticas también incorporan la posible evolución del fenómeno El Niño, cuyo pico se prevé para el último trimestre de 2026, según las proyecciones citadas por los analistas del sector. Aunque todavía no es posible establecer con precisión cómo se comportarán las precipitaciones durante los primeros meses de 2027, existe preocupación por la posibilidad de que persistan condiciones de humedad elevada en las principales regiones productoras de caña de azúcar.
La incertidumbre climática adquiere importancia porque Brasil necesita coordinar el procesamiento de grandes volúmenes de materia prima dentro de períodos operativos limitados. Cuando las lluvias reducen los días disponibles para cosechar, las industrias deben reorganizar turnos, logística y capacidad de molienda. Además, la permanencia prolongada de caña en los lotes puede modificar su comportamiento productivo y alterar las previsiones de abastecimiento para las plantas elaboradoras de azúcar y etanol.
Por ahora, las estimaciones sectoriales mantienen como escenario probable el inicio anticipado de la zafra 2027/28 durante marzo, con aproximadamente 10 millones de toneladas de caña disponibles para comenzar el procesamiento. No obstante, la posibilidad de concretar ese calendario dependerá de la evolución de las precipitaciones durante el verano brasileño y de las condiciones de acceso a los campos. La definición será especialmente importante para las regiones de Paraná, Mato Grosso do Sul y São Paulo, donde se concentra buena parte del volumen que podría quedar pendiente de la actual campaña.
Vía: agrolatam.com
21/10/2026


