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La campaña 2025/26 de la caña de azúcar en Brasil confirma un giro preocupante en el principal país productor mundial: la escasez de agua y las condiciones climáticas adversas han golpeado con fuerza al sector. Según el tercer estudio de la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab), la producción nacional se estima en 666,4 millones de toneladas, un 1,6 % menos que en el ciclo anterior, pese a haberse incrementado la superficie cultivada.

El informe, publicado el 4 de noviembre de 2025, revela que ni la expansión de área ni las mejoras en gestión agrícola logran compensar la pérdida de rendimiento derivada del calor extremo, la sequía prolongada y la irregularidad de las lluvias.

Un panorama climático desafiante

El desarrollo de los cultivos durante 2024 y parte de 2025 estuvo marcado por restricción hídrica, lluvias irregulares y temperaturas elevadas, afectando sobre todo a la región Centro-Sur, corazón cañero de Brasil.

Aunque la superficie sembrada aumentó un 2,4 %, alcanzando 8,97 millones de hectáreas, la productividad media nacional cayó un 3,8 %, situándose en 74.259 kg/ha. Este descenso confirma la vulnerabilidad del cultivo frente a las variaciones climáticas extremas, cada vez más frecuentes debido a la intensificación del fenómeno de El Niño y el cambio climático global.

El resultado es claro: menos caña por hectárea y, por tanto, menor disponibilidad para la producción de azúcar y etanol, pilares de la agroindustria brasileña.

Una zafra marcada por la incertidumbre

La campaña 2025/26 consolida la idea de que la productividad agrícola brasileña está entrando en una fase de vulnerabilidad estructural frente a fenómenos climáticos extremos. Aunque las áreas sembradas crecen, la volatilidad del clima reduce las ganancias de eficiencia logradas en décadas anteriores.

El sector azucarero, pieza clave en la economía nacional y en la transición energética global, se enfrenta así a un dilema: invertir en resiliencia climática, irrigación y diversificación de biomasa, o aceptar una mayor exposición al riesgo productivo.

Con los precios internacionales ajustándose y el mercado interno sosteniendo la demanda, la prioridad será equilibrar la producción de azúcar y etanol, evitando picos de oferta que depriman los precios. El futuro inmediato dependerá tanto del clima como de la capacidad de innovación del agro brasileño.

Vía: agronewscastillayleon.com

Foto: Bloomberglinea.com

26/01/2026