Transcurridos 7 años desde que cesó totalmente operaciones el Central Azucarero del Táchira (CAZTA), ubicado en la frontera entre Venezuela y Colombia, específicamente en el municipio Pedro María Ureña del estado Táchira, los habitantes de la zona recuerdan el gran beneficio económico que esta factoría aportaba en lo que respecta a la generación de empleos y la producción estratégica de azúcar y sus derivados para el mercado nacional.
Este Central construido en el año 1954 bajo el auspicio de la Corporación Venezolana de Fomento (CVF), se convirtió en la industria más grande del eje fronterizo, y operó por muchos años procesando caña de azúcar tanto de tierras venezolanas como de tierras colombianas. En el año 1994 esta factoría fue privatizada por el Fondo de Inversiones de Venezuela; en el año 2010 fue estatizada y comenzó un proceso irregular en su continuidad operativa hasta finales del año 2019 y principios de 2020, cuando paralizó definitivamente su funcionamiento.
Para el ingeniero químico Virginio Prada, especialista en azúcar, quien trabajó desde el año 1984 hasta el año 2007 en el CAZTA desempeñándose en diferentes cargos como Ingeniero Auxiliar, Jefe de Laboratorio, Superintendente y Jefe de Fábrica, la reactivación de esta factoría es muy importante para dinamizar la economía de la frontera y para iniciar el proceso de recuperación industrial de la zona, donde ya no existen las ensambladoras de autobuses y las fábricas de textiles que eran muy prósperas.
Prada recuerda, que el CAZTA era una fuente de empleos segura y bien remunerada para un proximado de 340 trabajadores en nómina, logrando emplear y dar sustento a familias de Ureña, San Antonio del Táchira y del Norte de Santander de Colombia. La factoría procesaba por Zafra unas 170 mil toneladas de caña de azúcar -a razón de mil toneladas día- de las cuales 110 mil eran venezolanas y 60 mil de cañaverales colombianos, gracias a un acuerdo binacional que facilitaba el intercambio de materia prima.
Refiere el ingeniero, que este intercambio virtuoso permitía la generación de más o menos mil empleos entre directos e indirectos, cubriendo puestos técnicos, operativos, administrativos, agrícolas, mecánicos, obreros, chóferes, cocineros, entre otros.
Visita de inversionistas
Refiriéndose a la situación actual del ingenio, Prada señala que en los últimos 6 años ha visitado en varias oportunidades sus instalaciones para mostrarlas por lo menos a unos 4 inversionistas de origen colombiano que se han interesado en asumir la reactivación de las operaciones.
Manifiesta el ingeniero, que la planta presenta un deterioro importante, y que para reactivarla es necesaria una inversión elevada que permita reponer por lo menos el 75% de maquinarias y equipos. No obstante, asegura que la reactivación es factible, y se puede asumir por fases, primeramente activando el área de refino para trabajarla unos 3 años con azúcar moscabada, mientras se hacen las inversiones en el área de molienda y se hace la gestión agrícola en los campos para contar con cañaverales.
Al ser consultado sobre la superficie de caña en la zona, puntualizó que actualmente sólo quedan disponibles unas 800 hectáreas de las 2 mil 200 que en otra época se cosechaban del lado venezolano. En esas 800 hectáreas hay caña sembrada que se da de forma silvestre, y se cosecha para llevar a diversos trapiches paneleros, pero si se reactiva el Central esas cañas tendrán que ser atendidas para elevar sus rendimientos.
Prada expone, que sería interesante hacer convenios con los agricultores colombianos que tienen muchas tierras fértiles, mas de 8 mil hectáreas, donde actualmente siembran arroz, y que muy bien podrían cambiar para caña y arrimar al CAZTA.
Redacción: Daniel España CNP: 11.448
10/08/2026


